MÉRIDA
CIMA ESPIRITUAL DE
VENEZUELA

SierraNevadaR

 “Non potest civitas abscondi supra montem posita” es la rúbrica de la ciudad hecha divisa que trasciende en el tiempo para asociarse al modo de ser de sus moradores en la medida que la asume como historia, patrimonio e identidad. “No puede esconderse la ciudad que está elevada sobre un monte”, traduce la condición particular de Mérida y su gente; elevación del espíritu y promoción de sus valores desde lo alto hasta hacerse fortín cultural más allá de su frontera local.
La historia de Mérida es de ciudad cautivadora en tanto que en la génesis hallamos a los hombres de la conquista, los barbados de allende, como protagonistas de un encuentro insospechado de infortunados episodios que van desde la búsqueda del afamado y mítico Dorado hasta las seductoras crónicas de los tórridos amores que en Pamplona se gestaron y la sierra andina disolvió en un duelo de nunca acabar.

Mérida fue ciudad conventual, de sotanas y claustros que influyeron en la formación de su gente creando casas de estudios e implantando códigos de dogma cristiano. Mérida fue ciudad letrada que acunó a generaciones de hombres que se formaron bajo el alero frondoso de su universidad y de su Seminario con refulgente corolario de saber enciclopédico que dio la vuelta al mundo como estandarte de su sapiencia ecuménica.

En el paso del tiempo, Mérida se ha fraguado una cultura portentosa y ávida de saberes cuya vocación vanguardista la coloca en puesto de privilegio. La ciudad está abierta al conocimiento como generadora de ciencia y tecnología, amante de la libertad y promotora de la democracia, la igualdad y la solidaridad. Desde Mérida se abren los caminos a la participación desde la visión global que propende la gerencia ambiental que le permita alcanzar una mejor manera de vivir.
Mariano Picón Salas definió así su identidad: “Siempre fue Mérida ciudad culta y pacífica, de letrados, poetas y gentes corteses que no podían defraudar el compromiso de estudio y meditación a que convida su incomparable paisaje” para complementar la frase que puntualiza su atributo cardinal: “El destino de Mérida se asocia desde entonces e indisolublemente al de esta casa universitaria que ha sido tal vez, nuestra mayor empresa histórica”.

Nuestro compromiso histórico es promover sus valores desde la pertenencia por su identidad, patrimonio, cultura y rasgos que proyecten a Mérida como ciudad educadora, culta, sostenible, equitativa, espiritual, ambiental, científica, turística, segura y generadora de saberes. Conocer la ciudad para amarla y amarla para imaginarla en visión prospectiva es augurarle un futuro de prosperidad y realización plena que se iza con optimismo más allá de sus 460 años de fundada.
Autor:  Lic. Ramón Sosa Pérez